
- [...] Lo que ocurre es que el hombre, volviendo a Freud y valga la metáfora, se calienta como una bombilla: al rojo en un tris, y frío otra vez en un soplo. La hembra, sin embargo, y esto es ciencia pura, se calienta como una plancha, ¿entiende usted? Poco a poco, a fuego lento, como la buena escudella. Pero eso sí, cuando ha cogido calor, aquello no hay quien lo pare. Como los altos hornos de Vizcaya.
La Sombra del Viento. Carlos Ruiz Zafón.

1 comentario:
oooooooooh méncanta!i es una veritat com un temple!
am n marc i en domenec vam dir q em faria un tatuatje q posi "si no em fas arribar no ho intentis" xdd
aiii tinc ganes d veure't!
BLAN
QUER
NAAA
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